Monday, May 22, 2006

Acapulco de mis sueños


De mis viajes con mis amigos al bello puerto de Acapulco tengo varios recuerdos, pero sin duda uno de los mejores fue cuando me fui con un amigo en el carro de su jefe.

Ese día, mejor dicho tarde, fuimos a la despedida de soltero de un amigo del trabajo y después de no sé cuantas chelas, tequilas y demás se acabó la fiesta y el me dijo que si me daba un “ride” a mi casa, por ese entonces yo vivía por la UAM Azcapotzalco, así que le quedaba de camino a su casa, en esas andábamos cuando:

Amigo Borracho: Oye, ¿y sí nos vamos a Cuerna a seguirla?
Juan Proud Cat + Borracho: Claro, ¿porqué no?
A Borracho: Vamos por cigarros y dinero a mi casa

Después de un largo viaje hacia su casa, salimos con rumbo a Cuernavaca, para eso ya eran cerca de las 12 de la noche, como no llevábamos mucho dinero decidimos irnos por la libre, íbamos cantando las de “Luis Miguel” para variar.

Cuando llegamos a Cuerna, me dice que había que ponerle gas al carro y es ahí donde comienzan nuestras aventuras, llegamos a la gasolinera y muy propio le dice al cuate de la gasolinera que lo llenara y al tratar de abrir el tapón de la gasolina nos damos cuenta que no traíamos la llave del tapón, después de varios minutos decidimos volar el tapón y asunto arreglado. Saliendo de ahí que me dice: ¿Qué te parece si nos vamos a Acapulco? Aquí, ya todo esta cerrado.

Así que enfilamos hacía Acapulco por la libre. Yo la verdad estaba muy cansado y borracho como para seguir despierto, por lo cual me fui quedando dormido en el camino. Hacia Chilpancingo nos toco neblina, muchas curvas y una vaca echada en el camino. Pasando por un pueblo, serian las 4 de la mañana, le preguntamos a un paisano si íbamos por el camino correcto y nos dijo que sí y aprovechando nos pidió un “ride” a lo que mi amigo acepto, la verdad a mi me dio mucho miedo, pero bueno, ya con el paisano arriba del carro seguimos nuestro camino, yo medio veía al señor que se estaba quedando dormido y mi amigo iba con la vista en el camino, cuando vemos una piedra en el camino y me le quedo viendo a mi amigo y veo que comienza a moverse y la centra, puta, jamás lo debió de haber hecho, la piedra fue tan grande que raspo todo el carro por abajo, yo nada mas vi como el paisano brinco en el asiento y se pegó en el techo, creo que eso nos despertó un poco y llegamos a un pueblito donde el señor dijo que se bajaba, nosotros decidimos quedarnos a dormir ahí en la carretera.

Al otro día con los primeros rayos del sol nos pusimos en marcha, ahora era mi turno de manejar.

AB ahora Crudo: ¿Seguro que estas bien?
JPC Todavía Borracho: Si, seguro

Parece que el camino iba bien hasta que:

A Crudo: ¿ya viste el perro?
JPC Borracho: si, ya lo vi.
A Crudo: ¿seguro?, no te lo vayas a llevar
JPC Borracho: No, como crees
A Crudo: ¡El perro!
JPC Borracho: ¡Pinche Perro, que no ve que vamos en la carretera!

Solo fue un pequeño golpe al perro, lo que pasa es que iba siguiendo a su amo que iba por el otro lado, y si la verdad se oyó horrible como lloraba el perro, ¡pero juro que no lo atropellé!

A Crudo: Te dije que tuvieras cuidado con el perro, ¡Pinche Juan!
JPC Menos Borracho: Te digo que si lo vi, pero el perro venía baboseando

El camino se hace menos lento hasta que llegamos a la caseta que nos anuncia la por fin y tan ansiada llegada a nuestro destino. Hacemos cambio de conductor, arrancamos y comenzamos a oir un ruido extraño, ¿Y ahora qué? Volvemos a parar, nada, arrancamos y comienza el ruido denuevo. ¿Qué podrá ser? Total, que nos orillamos y comenzamos a revisar el carro, venía arrastrando el escape, ya con el problema detectado seguimos nuestro camino hasta la playa de la condesa o cerca de ahí. Nos metimos a la plaza a arreglar el carro, le amarramos el escape con un alambre y listo. Vamonos a la playa, yo creo que eran como las 9 de la mañana, no había nadie, nos metimos un rato a nadar y luego nos tiramos en la arena, cuando desperté me dice mi amigo:

A Todo Preocupado: Yo pensé que te me morías, estabas todo blanco y tenías los labios morados
JPC Crudo: es que se me estaba saliendo la peda
A Todo Preocupado: ¡no mames! Enserio que me asusté.

Ya bastante repuestos nos fuimos a desayunar, pagamos con el dinero todo mojado y emprendimos nuestro regreso a la Ciudad de la Desesperanza, ahora si por la super, aunque nos quedáramos sin dinero. El camino de regreso transcurrió sin mayor contratiempo.

A los quince días que me dice mi amigo:

A Consternado: ¿Qué crees que me dijo la esposa de mi jefe?
JPC Preocupado: No, ¿Qué te dijo?
A Consternado: ¡El Carro!
JPC Preocupado: No chingues, ¿Se dio cuenta?
A Consternado: No, para nada.
JPC Preocupado: ¿Entonces?
A Consternado: Que se lo robaron en el estacionamiento del súper.
JPC Descansado: Ah, ¡no mames!
A Consternado: Si, cuando me lo estaba diciendo sentí que se me salía una lagrimita de mis ojos.
JPC Descansado: Ja-ja-ja.

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